Pensamiento.

Su nombre popular proviene del vocablo francés “penses”, que significa pensamiento, por lo que desde la antigüedad esta flor siempre ha sido relacionada con los recuerdos y las nostalgias del amor. Pero este nombre también tiene que ver el hecho de que en el mes de agosto, cuando la flor comienza a decaer para marchitarse, se inclina hacia la parte de adelante asemejando a una pequeña persona que está reflexionando y se encuentra absorta en sus pensamientos.

Esta flor ha gozado desde siempre de una gran popularidad debido a su vínculo con el amor y la poesía romántica de la edad media, pero entre sus nombres más primitivos y curiosos está el que se le dio en un principio en Inglaterra “tres bonitas caras bajo una capucha”, debido a la similitud que tiene las flores con un rostro humano.

Se puede decir que es una planta pequeña, pues su envergadura no suele superar los 25 centímetros de alto. Pero lo que se falta en estatura lo compensa perfectamente con sus bellos colores, tanto el marcado y brillante tono verde que tienen sus hojas cuya forma es plana y ovalada, como con su variedad en colores en sus flores.

Sus tallos son rectos y firmes, que suelen ser más alargados que los pétalos y con los años se entienden hacia los lados. Los cálices por otro lado son mucho más pequeños que los pétalos que lo rodean.

Las flores de pensamiento tienden a sobresalir entre la planta, además de por sus brillantes colores, también por su tamaño bastante más grande en comparación con el resto de la planta en general. Sus flores están constituidas por 5 pétalos que pueden llegar a medir hasta 10 centímetros de diámetro.

Pero tiene otra particularidad que hace a la flor del pensamiento una planta muy especial, y es que tiene una textura y un aspecto aterciopelado en las flores, por lo que resultan ser muy suaves cuando las tocas.

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